viernes 27 de mayo de 2011

crónica número 606

tengo una canción en mi sien
los vagones del delirio ruedan
sin rumbo conocido

los pies grandes como los ojos
hundidos en la lozanía
y el camino se hace sentir

y la calma perdida duele tanto
se hacen arena las paredes
los suelos mares de piedras con puntas
y observas la pregunta
y escondes la respuesta

si jugar a niño fuera tan fácil
caminaríamos como pieles muertas
con una azul conciencia

hay que sacarla de la jaula
de lechuzas muertas donde habita
y hacerde ella unas melodías púrpuras

miles de textos con mensajes

a parpadeantes pantallas acorta-distancias

con mil imágenes

de la mujer así, en su afán de pensar

y en las órbitas de sus nubes

giran

los sí rotundos y los no con caras de pobres muertos

como quien quiere ser reconocido o nombrado

los no impresionistas, y los sí con cara de miedo.

y ahí giran

pero nadie le da la mano a la mujer

para cruzar la calle

la deben confundir con un árbol

tan enraizada con su cabeza

y sus nubes

es probable que llueva?

digo

alguien puede probar que en mi vida

o la de la mujer

algún día van a llover respuestas?